Lee
Una crónica única y continua en segunda persona, cada escena sobre arte a sangre completa. El relato tiene un ritmo cuidado, pausas contenidas y frases con peso, más cerca de una novela que de un menú.
Decide
Tus decisiones se quedan contigo. Lo que dices y haces cambia quién confía en ti, qué llevas y cómo la crónica te recuerda, en el pasado, el presente y el futuro.
Resuelve
Escenas de manos a la obra te piden alinear los anillos de una puerta, trazar un nombre en la arcilla o frotar un sello hasta que suelte lo que oculta. En las proyecciones, presencias un recuerdo o un posible futuro que se despliega.
Crece
Aprende los Nombres que hacen obrar la tablilla, reúne lo que encuentras en un cuaderno y observa cómo la historia se inclina hacia el tipo de Elegido en que te estás convirtiendo.
Momentos de la tablilla
Algunas escenas no solo las lees. Las presencias.
Escrito, luego ampliado
Una tablilla que llega a conocerte
Una columna escrita mantiene coherente la crónica: personajes, lugares y sucesos establecidos. Sobre ella, tu guía amplía diálogos, caminos secundarios y consecuencias propias de tu manera de recorrerla.
El juego enseña mientras juegas, de modo que cada capítulo te deja sabiendo un poco más sobre el mundo que fue, y sobre el que estás dando forma.